26 dic 2010

El niño interior


Algo bastante habitual es desear que el niño que una vez habitó en nosotros vuelva, que no haya desaparecido del todo, y que se traiga consigo esa forma de mirar el mundo tan especial. Abrumados por las responsabilidades desearíamos ser niños otra vez y preocuparnos tan solo del bocadillo de la merienda o de a qué hora pasan nuestra serie favorita. Nuestra capacidad de sorpresa sería ilimitada de nuevo y nuestro espíritu correría ajeno a cuestiones importantes que no nos importarían. Palabras que carecerían de sentido como nómina, alquiler o domiciliación no nos enturbiarían el sueño. El concepto del tiempo se estiraría y los veranos serían de nuevo eternos. No podríamos llegar tarde porque no habríamos quedado a ninguna hora. Habría una serie de gente, de la mayor confianza, que se ocuparía de esas cosas cotidianas, aburridas y farragosas, mientras nosotros nos dedicaríamos a lo realmente importante, a conquistar castillos y salvar princesas. Esa gente se ocuparía de colmar nuestras necesidades y se preocuparía de que no nos faltara de nada, y si nos faltase, se ocuparía de preocuparse por ello.
Pero cuidado con lo que deseas. Ese niño traería consigo más cosas de las que recordamos. La falta de responsabilidad implica falta de decisión. No es tuya nunca la última palabra. Esa gente que goza de tu mayor confianza, tus padres, tienen que decidir por ti tu destino mientras tu salvas castillos y conquistas princesas. Tú, como en tu cándida inocencia no sabes lo que significa la palabra alquiler, tampoco sabes lo que significa “tener tu espacio” ni “que nadie te diga cómo hacer las cosas”. Y como no tienes nómina ni domiciliaciones el único dinero que manejas son las monedas de chocolate.
Maldito niño.



2 dic 2010

Barcas contra la corriente



     "Así avanzamos, barcas contra la corriente, arrastrados constantemente hacia el pasado"

"El Gran Gatsby" F. Scott Fitzgerald 
 



 

26 nov 2010

Ataxia





"Es un problema con el control muscular o una incapacidad para coordinar los movimientos de una manera fina, lo cual ocasiona un movimiento espasmódico, inestable y de vaivén. Los movimientos elegantes y suaves son el resultado de un fino equilibrio entre los grupos opuestos de músculos. Este equilibrio es coordinado por un segmento del cerebro denominado cerebelo. Las enfermedades que lesionan el cerebelo, la médula espinal y los nervios periféricos pueden interferir con el movimiento muscular normal y ocasionar movimiento muscular descoordinado, espasmódico y tosco, llamado ataxia".


La música tiene una parte física. Esa melodía que se propaga en el aire, etérea, evocadora, sinuosa, es también músculo, sangre y hueso. La danza extiende sus tendones y su piel en un diálogo con la música. La danza sin música es gimnasia. El bailarín explica con el cuerpo lo que oyen sus oídos. La torsión, el sentido, el gesto, son precisos, certeros en la voluntad. La coreografía traduce notas al idioma visceral. Escribe un guión del movimiento. En el escenario hay un charco de sudor después de la actuación. El sudor es la condensación de la música. El músico necesita de sus dedos y de sus labios para tocar y saborear el sonido. La música que imagina su mente la hacen realidad su pulso y su pulsión.

La música es un estímulo que hace reaccionar al cuerpo. Sin embargo, la ataxia consigue que el ritmo sea arrítmico, que el compás esté desacompasado, que exista un decalaje entre la neurona que piensa y el músculo que ejecuta. La ataxia es imprecisa y azarosa, aproximada y torpe. La ataxia consigue que el pie que debería agitarse automático al son de la música permanezca indiferente.


30 oct 2010

Acúfeno




“Acúfeno es un término médico que significa la percepción de un sonido en uno o en ambos oídos cuando no existe un sonido externo que provoque dicha percepción. En otras palabras, la persona afectada por acúfenos percibe un sonido aún en situaciones de absoluto silencio ambiental.
Este sonido siempre es subjetivo, es decir, lo oye el afectado pero no lo oyen las personas que lo rodean, ya que se trata de un sonido que «no existe» y solo «existe» en la percepción errónea del afectado”.


Silencio. Una adivinanza de niños dice -bueno, todas las adivinanzas son de niños- que el silencio es una cosa que si se nombra se rompe . Una cosa que si se nombra se rompe. Quebrar el silencio. Rasgar el silencio. Quedémonos con esta idea: el silencio se puede romper.
El silencio es poderoso, inmenso, evocador, pero tremendamente frágil. Sólo con chasquear los dedos se rompe en mil pedazos y queda hecho añicos, desparramado en la memoria. Esa contundencia que es capaz de llenar desiertos arenosos, catedrales góticas, mares atlánticos, se muestra incapaz de vencer al vuelo de una simple mosca. Es como aquel superhéroe de pacotilla que se volvía invisible cuando nadie le miraba. El silencio es altivo, soberbio, te mira por encima del hombro y no hará su aparición si hay un leve ruido que le quite el protagonismo. Es muy huidizo, cuando lo necesitas no está, lo tienes que buscar, y a veces tienes que irte muy lejos para encontrarlo. Es, en definitiva, un cobarde que prefiere batirse en retirada y largarse a su escondrijo antes que luchar por su posición, por su marca, por su terreno conquistado, antes que defender junto a sus aliados esa franja ganada al mundanal ruido.
Confieso que era su seguidor, que me convenció con bellas promesas, que tonteábamos con encuentros furtivos. Pero me traicionó, me abandonó como se abandona a un amante despechado, y no lo he vuelto a oír mas que en sueños.
Le echo de menos.




Vuelve a leer el párrafo del silencio dándole al play. Si puedes, ponte unos auriculares.
Pon el volumen más o menos hacia la mitad.



21 oct 2010

País Imaginario




En un sitio no muy lejano existe un país imaginario. Es un país a simple vista idéntico al nuestro, con sus edificios, sus calles, su gente yendo a sus quehaceres, todo normal. Pero lo que hace especial a este lugar son sus leyes físicas. Sus leyes físicas son diferentes. La gravedad es mucho más grave, por ejemplo. Si sueltas una bola de hierro desde la torre de Pisa de ese país imaginario, cae como te esperas que caiga, pero su repercusión es mucho mayor, y la bola de hierro mucho más frágil, se rompe en mil pedazos. Las consecuencias parecen ser mayores en ese país. También las distancias entre los objetos simulan ser las mismas, pero una ley física de este país dice que la distancia más corta entre dos puntos es el zigzag. Intentas ir de un punto a otro y la línea recta, además de pretenciosa, resulta muy complicada de realizar. Esto hace que el país aparezca a nuestros ojos como un lugar muy confuso. La ley de la relatividad, sin ir más lejos, es muy relativa. A veces se da y a veces no, y todo depende del azar, o al menos eso parece. También hay leyes que cambian su nombre. Así, la ley del equilibrio de aquí pasa a ser la ley del desequilibrio allí, y todas las cosas tienen un ligero balanceo mecidas por el ojo del observador, como si camináramos por la cubierta de un barco en una tormenta. Aquí, actúan una serie de fuerzas sobre ti de igual intensidad todas ellas que hacen que te mantengas firme, como si te empujaran de todo tu alrededor por igual. En cambio allí, las fuerzas son muy variables, actúan caprichosamente, una veces todas de un lado, otras de otro, como si te empujara el hombre invisible en un vagón de metro. Por eso es un país en el que hay que estar siempre muy atento y no bajar nunca la guardia. Aunque no es fácil. Uno de los mayores avisos de alarma, el sonido, se propaga por el aire como por un laberinto invisible y que oigas algo no depende de lo cerca que estés de la fuente emisora, si no de tu posición dentro del laberinto. Es, en definitiva, un país muy extraño. Si te quedas quieto, muy quieto, no notas ninguna diferencia. Pero si haces un ligero movimiento, un movimiento pequeño, insignificante, si te pica la nariz y piensas en mover el brazo para rascarte, sólo el movimiento de tus neuronas hará que ese país imaginario te atrape en su red. Porque su mayor característica, su mayor diferencia, es que no eres tú el que se desplaza a ese país, es ese país el que se mueve hacia ti.


12 oct 2010

Náufrago


“Tenía que dejar de esperar que apareciera un buque a rescatarme. Tenía que olvidarme de contar con la ayuda del mundo exterior. La supervivencia tenía que comenzar conmigo mismo. Por experiencia propia, puedo afirmar que el error más grave que puede cometer un náufrago es esperar mucho y actuar poco. La supervivencia parte de reparar en lo que tienes a tu disposición, en lo que está a mano. Mirar hacia fuera equivale a soñar, dejar que se te escape la vida de las manos”.
“Vida de Pi”. Yann Martel


7 oct 2010

Nistagmo



 “El Nistagmo es un trastorno que se manifiesta con movimientos rápidos, involuntarios y repetitivos de los ojos. Dependiendo de la causa, estos movimientos se pueden dar en ambos ojos o solamente en uno. Los movimientos anormales del ojo en el nistagmo son causados por anomalías de funcionamiento en las áreas del cerebro que controlan el movimiento, pero a menudo no se comprende muy bien la naturaleza exacta de este trastorno. El nistagmo puede ser congénito o puede ser causado por una enfermedad o lesión posterior en la vida.”
Los ojos se deslizan torpemente por la superficie de la hoja buscando dónde sigue el párrafo. A trompicones, encuentran la línea y continúa la narración. Siguen sin entender lo que han leído, la frase no tiene sentido. Los ojos vuelven de nuevo hacia atrás tropezando con las letras. Ah, claro, ponía “indigente” en vez de “inteligente”. Siguen leyendo. Ven cómo las palabras parecen temblar, pero no hace frío y no creo que me tengan miedo. Sin embargo tiemblan. Los ojos se desplazan por las frases onduladamente. Es como si un nadador encontrara obstáculos en su carril y no pudiera nadar recto. Intentan detenerse en seco para fijarse en un punto, en una letra, en un acento, pero ese frenazo riguroso tarda unos segundos en llevarse a cabo y es más bien una aproximación renqueante y efímera, pues de todas formas la imagen se tambaleará y no sabrá estarse quieta un momento.
El Nistagmo es como ver el mundo a través de una cámara de video que alguien ha dejado descuidadamente encendida.




29 sept 2010

Control



El equilibrio no es más que un desequilibrio controlado.


22 sept 2010

Caminar


El término “caminar” se presta mucho a metáforas, como caminar por la vida o por el tiempo, y se relaciona muy asiduamente con caminos y senderos,  todos ellos metafísicos, donde el acto de caminar es simbólico.

Pero no me refiero a ese caminar. Me refiero exclusivamente al caminar físico, al caminar siendo consciente de que se camina, al caminar donde lo importante sólo son los pasos que se dan, uno delante del otro. Y caminar sin utilizar su función principal de desplazarse entre dos puntos. Caminar, pues, saliendo de un punto sin querer llegar a ningún otro.

Caminar literalmente. Caminar con y haciéndote gracia. Caminar silbando y desapercibido. Caminar de oídas. Caminar de frente, con la frente alta y frente a todos. Caminar sincero y adelantar a la verdad, que caminaba por delante. Caminar despierto y sin vértigo. Caminar ofreciéndose, con desparpajo. Caminar sencillo. Caminar alrededor. Caminar curioso. Caminar de cerca y observando. Caminar despacio, con muchas pausas. Caminar con la vista, con gusto y escuchando. Caminar solo, ligero, dispuesto. Caminar confirmando. Caminar. Caminar. Caminar.

Y cuando estés cansado, salir corriendo.


16 sept 2010

Salirse de la raya

Debemos actuar siguiendo la senda que otros abrieron antes que nosotros, seguir el camino marcado que nos va a dar seguridad durante el largo y costoso trayecto, aprovechar la corriente y utilizar las fuerzas para otra cosa que nos parezca más útil. Seguir, en fin, el curso de las cosas no importándonos tanto a dónde nos lleva y buscar la felicidad en la pluralidad.
O bien, debemos abrir nuevos caminos por donde no transite nadie, rutas desconocidas que nos llevarán a lugares especiales saboreando la inseguridad del mañana inesperado, utilizar todas nuestras fuerzas para nadar contra esa corriente que intenta darnos la vuelta y elegir a dónde queremos ir, buscando la felicidad en la singularidad.
Yo no lo sé.





8 sept 2010

Propiocepción


"La propiocepción es el sentido que informa al organismo de la posición de los músculos. Del latín proprius, propio, y percepción; es el sentir de la posición relativa de las partes corporales contiguas. A diferencia de los seis sentidos de exterocepción (visión, gusto, olfato, tacto, audición y equilibriocepción) por los que percibimos el mundo exterior, la propiocepción es un sentido de interocepción por el que tenemos conciencia del estado interno del cuerpo propio. Es el sentido que indica si el cuerpo se está moviendo, así como también de la posición relativa de diversas partes del cuerpo con respecto a otras."
La propiocepción es ser consciente de los límites físicos de tu cuerpo, de tu silueta perfecta dibujada de un solo trazo. La propiocepción es ser consciente de la frontera exacta que separa el adentro del afuera, ser consciente de la posibilidad del acto, del golpe, de la caricia. La propiocepción es ser consciente de las costas, playas y acantilados que tiene tu territorio, del mapa completo que formas, sin partes por descubrir.