Creo en la reencarnación. Creo que el alma puede instalarse en un nuevo cuerpo.
La esencia de un ser revoloteará sobre montones de vainas desocupadas y se posará finalmente sobre la elegida, o se precipitará fulminada por el disparo certero del destino sobre una funda al azar, no lo sé. Lo que sí sé es que será un nuevo cuerpo, distinto del anterior, con diferentes características, diferentes acciones y diferentes usos, con una nueva forma de ver, oír, tocar, sentir, el que recubrirá esa esencia. Será como cambiar las reglas del juego. No, como cambiar de juego. Y ese nuevo cuerpo influirá y modificará el alma.
Creo en la reencarnación. Pero no en la reencarnación tras la muerte. Creo en la reencarnación durante la vida.