22 sept 2010

Caminar


El término “caminar” se presta mucho a metáforas, como caminar por la vida o por el tiempo, y se relaciona muy asiduamente con caminos y senderos,  todos ellos metafísicos, donde el acto de caminar es simbólico.

Pero no me refiero a ese caminar. Me refiero exclusivamente al caminar físico, al caminar siendo consciente de que se camina, al caminar donde lo importante sólo son los pasos que se dan, uno delante del otro. Y caminar sin utilizar su función principal de desplazarse entre dos puntos. Caminar, pues, saliendo de un punto sin querer llegar a ningún otro.

Caminar literalmente. Caminar con y haciéndote gracia. Caminar silbando y desapercibido. Caminar de oídas. Caminar de frente, con la frente alta y frente a todos. Caminar sincero y adelantar a la verdad, que caminaba por delante. Caminar despierto y sin vértigo. Caminar ofreciéndose, con desparpajo. Caminar sencillo. Caminar alrededor. Caminar curioso. Caminar de cerca y observando. Caminar despacio, con muchas pausas. Caminar con la vista, con gusto y escuchando. Caminar solo, ligero, dispuesto. Caminar confirmando. Caminar. Caminar. Caminar.

Y cuando estés cansado, salir corriendo.


5 comentarios:

glòria dijo...

i caminar cap a caminar :)

Anónimo dijo...

Chico, me lo has puesto muy fácil :-))

Ella está en el horizonte -dice Fernando Birri-.
Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos.
Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá.
Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré.
¿Para que sirve la utopía?
Para eso sirve: para caminar.

E.Galeano

Anónimo dijo...

Hace cuatro días llevé a mi hijo al pediatra. Era una revisión de rutina nos dijeron. Le midieron, le tallaron, le miraron los ojos (yo creí que las cataratas eran sólo de gente mayor), escucharon los latidos de su corazón y exploraron su audición y algunos reflejos. Lo cogieron por las axilas y al ponerle “de pie” sobre la camilla el crío cambió la cara, como si estuviera haciendo un esfuerzo; por un momento pensé que le iba a “dedicar” a la pediatra una pedorreta o una cagarrutia pero no fue así, estiró y encogió las piernas hacia delante y de forma alternativa, como si quisiera caminar. La doctora dijo al enfermero: “reflejo de la marcha positivo” y éste lo apuntó en el ordenador y en la la cartilla del bebé.

“Reflejo de la marcha positivo”. ¡Suena bien! Ya desde pequeñitos queremos caminar, está en nuestros reflejos más arcaicos, como el equilibrio, el reflejo postural o el corneal. Con el paso del tiempo, un mal viento o un ángel frustrado nos roba el silencio y los reflejos y nos añade las torpezas y los ruidos. Es una obra lenta pero persistente. No tiene prisa. Sabe que se hará con la suya. Lo que desconoce ese pobre ángel triste y envidioso es que debajo del peso de tantas carencias, en medio del desánimo y de la noche aún nos quedan fuerzas para cantar. En Memoria del Fuego se recoge un canto de los navajos en el que dice:

“Dichoso, pueda yo caminar.
Dichoso, con lluvias abundantes, pueda caminar.
Dichoso, entre las muchas hojas, pueda caminar.
Dichoso, por el rastro del polen, pueda caminar.
Dichoso, pueda caminar.
…”

Pues a caminar , aunque sea trastabillado y cojeando, a la pata coja o apoyándonos en las paredes. Un día, como cuando aprendemos a andar en bici, soltaremos las manos y…

Anónimo dijo...

…si soltamos las manos no sería nada extraño que nos pegásemos una leche pero habrá que intentarlo ¿no? Seguro que eres el anónimo “matemático” que a falta de saber transformar en segundos un vídeo de 1.15, ☺, eres muy capaz de rescatar un canto navajo para este blog, muy bien, enhorabuena. Bueno, te diré una cosa: para caminar dicen que lo que se necesita es dar el primer paso pero tal y como dicen aquí, se habla de caminar literalmente y para eso necesitamos tirar de anatomía: una vía piramidal lo más intacta posible, que es algo así como una carretera de neuronas que desde el cerebro llega hasta el músculo para darle órdenes: “ahora caminamos”. Cuando algo se fastidia desde ese punto que da las órdenes o desea algo hasta la última fibra muscular que se contrae y relaja las cosas se ponen más difíciles, pero ojo: no imposibles. El tiempo logra lo que los médicos no alcanzan a ver en sus sueños. La voluntad también: van de la mano.

Y una ayuda extra no viene mal. Dicen que en África los antepasados de la gente viven en forma de espíritus en los riachuelos o en los árboles que crecen cerca de las chabolas o en ciertos animales. Puede que el abuelo de tu tatarabuelo sea la hierba que crece al lado del río o el agua de la lluvia. Y puede pasar que ese espíritu no tenga nada que ver con tu familia pero quiera acompañarte en los viajes que te esperan. En el pueblo dagara dicen que la familia no tiene fronteras. Sus niños tienen los padres y madres que quieran tener. Y los espíritus del pasado, los que te ayudan a caminar, literalmente, son todos los abuelos que cada uno tiene, los que uno desee. Al final todo se reduce a dos cosas: una vía piramidal apañada y unos espíritus que empujen tus piernas. ¿te lo crees “matemático”? Yo sí.

Anónimo dijo...

cuando alguien habla del caminar como Desluces te dan ganas de decir: "venga va, déjame ir un poquito al lado, al menos hasta el próximo cruce de caminos, luego ya veremos".